"Si quisiera perderme en el tiempo, y desvanecerme de ete mundo, tan solo tendría que mirar através de tus ojos".
La intimidad provocada por la ausencia de la luz. La comodidad de los pétalos de blancos cerezos en el suelo. Un ambiente nuestro. Un lugar que tantas veces compartimos, intentando lograr nuestros sueños, se convierte en un antro romántico cuando es velado por las mantas de la noche. Las alfombras grises parecían tomar un color rojizo, pero tan solo era el vino derramado, el mismo que cubre tu pecho. Tu pecho hecho en la gloria. El mismo líquido que aromatiza tu cuello, la misma sustancia que da sabor a tus labios. Detrás de la puerta se escuchan las voces, pero aquí dentro solo nosotros dos estamos. Me detengo a observar tu expresión, tu pecho, tu panza. Tus piernas enredadas en mi espalda. Sobraba tiempo, sobraban ganas. Mis labios ardían. Tu entrepierna, suave al tacto, me llamaba y no podía evitar responderle. A pesar de tus reclamos, aunque no lo quisieras, estaba decidido a seguir las órdenes de mi cuerpo. Intentando darte lo que querías, guiado por los límites. Límites que no estaba completamente seguro que podía respetar, que de a momentos no me importaban nada. Porque ahí estabas, sensual como siempre. Dejando que hiciese lo que quiera con la belleza de tu cuerpo. Con esa escultura tan deseada, que quisiera ser el único que pueda apreciarla al desnudo. Mis manos independizadas de mi mente. Mi corazón recordandome segundo a segundo que te quería.
Tus ropas suaves yo pretendía arrancar. Tu frágil piel yo tomaba entre mis manos, la piel de tu cuerpo entero. Desde tus pequeños pies, el interior de tus muslos, luego una mariposa que quemaba, una panza que me estimulaba, unos pechos ocultos, tu cuello apetecible rodeado de unos cabellos aromatizados, unos labios engañosos, los verdes diamantes mas brillantes que me miraban con ternura.
La mujer que más quiero, a mi lado, en el lugar que más quiero.
2 comentarios:
Me chupa, hace lo que quieras.
Lo borras porque tengo razon
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