Ganaste esta batalla, pero no la guerra.
Jamás vas a tener lo que yo.
Porque yo nací para triunfar.
Fui hecho para vencer.
Un minuto descuidé mi espalda,
Y me heriste por detrás.
No te rías que no te va a durar mucho.
Cuando vuelvas a tu cama sólo
Pensando en la chica que tuviste
Una, dos, tres noches.
Y que ahora se arrodilla pidiéndome perdón.
Dándome el placer que no te negó
Una, dos, tres noches.
Una vida de arrepentimiento te va a costar
Volver a ser el mismo que antes.
Tu alma tiene una mancha,
Que nadie puede borrar..
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10.25.2014
8.23.2014
sick
sigue brillando al sonreir. sigue bailando,
me sonríe otra vez.
y le encanto, muere por mi. hace un tiempo ya...
que compite por mi,
como si fuera tan difícil
como si no me entregara
en cada roce, como si pudiera negarme
me invita a devorar su pecho.
y conoce mis debilidades
porque yo se las enseñé.
para volverme loco. entiende lo que pasa
dentro mío cuando se comporta sumisa, y me trata
como a su maestro,
y me pide que le haga el amor otra vez.
cuando levanta los brazos esperando. una simple excusa
es perfecta para estar solos otra vez,
tan fácil se consume el deseo. y la miro nuevamente
con los mismos ojos, jamás va a dejar su hogar.
no sé si es a mi persona a quien ama
o al animal en que me convierto
cuando cogemos en su cama
me permiten manejar la profundidad
y mirar
se cierran tus ojos mientras
me adentro más y más en tu vientre.
las rodillas en el piso y las manos
tensionadas
libera todas las tensiones
y malestares que
le provocan estar lejos
mio
me sonríe otra vez.
y le encanto, muere por mi. hace un tiempo ya...
que compite por mi,
como si fuera tan difícil
como si no me entregara
en cada roce, como si pudiera negarme
me invita a devorar su pecho.
y conoce mis debilidades
porque yo se las enseñé.
para volverme loco. entiende lo que pasa
dentro mío cuando se comporta sumisa, y me trata
como a su maestro,
y me pide que le haga el amor otra vez.
cuando levanta los brazos esperando. una simple excusa
es perfecta para estar solos otra vez,
tan fácil se consume el deseo. y la miro nuevamente
con los mismos ojos, jamás va a dejar su hogar.
no sé si es a mi persona a quien ama
o al animal en que me convierto
cuando cogemos en su cama
me permiten manejar la profundidad
y mirar
se cierran tus ojos mientras
me adentro más y más en tu vientre.
las rodillas en el piso y las manos
tensionadas
libera todas las tensiones
y malestares que
le provocan estar lejos
mio
3.11.2014
Luz
Despierto con la luz del Sol en mis ojos y tu boca entre mis piernas.
Despiertas con la luz del Sol en tus ojos y mi boca entre tus piernas.
Tus ojos entre cerrados y tu boca semi abierta.
Mis ojos cerrados y mi boca abierta.
Tus ojos cerrados y tu boca abierta.
Mis ojos entrecerrados y mi boca semi abierta.
Me baño con vos, y te bañas conmigo.
Me cambio y te miro a los ojos.
Te cambias y me miras a los ojos.
Yo salgo, vos te quedas.
Llego y ceno con vos.
Llego y cenas conmigo.
Me acuesto con vos, y te acostás conmigo.
Sueño con el amanecer, soñás con el amanecer.
Despiertas con la luz del Sol en tus ojos y mi boca entre tus piernas.
Tus ojos entre cerrados y tu boca semi abierta.
Mis ojos cerrados y mi boca abierta.
Tus ojos cerrados y tu boca abierta.
Mis ojos entrecerrados y mi boca semi abierta.
Me baño con vos, y te bañas conmigo.
Me cambio y te miro a los ojos.
Te cambias y me miras a los ojos.
Yo salgo, vos te quedas.
Llego y ceno con vos.
Llego y cenas conmigo.
Me acuesto con vos, y te acostás conmigo.
Sueño con el amanecer, soñás con el amanecer.
10.21.2013
Todas las cosas que me pasan II
Se congeló el tiempo en una noche. Es como si mi mente estuviera fijada en ese momento. Cuando se quitó la remera y me abrazó. Acostados los dos, en esa habitación. Justo al lado del ventanal, por donde una lámpara de la calle filtraba su luz. E iluminaba su espalda. Esa espalda que yo acariciaba.
No dejo de pensarla. No puedo olvidarla.
No quiero soportar el dolor.
No dejo de pensarla. No puedo olvidarla.
No quiero soportar el dolor.
7.28.2013
Viento helado
Sus ojos son oscuros como el frío. Su piel es tan blanca, frágil. No la quiero tocar. No es lo que siento en este momento. Porque de eso se trata, de hacer lo que sentimos. Para eso comenzamos esto, ¿No? Enciendo otro cigarrillo mientras la charla fluye. Los silencios enredan nuestras miradas. Luego, una sonrisa. Se apaga la duda, se desvanecen los límites entre los dos. Ahora si, tomo su mano y le pido que vayamos a otro lugar. Su departamento es su propuesta... acepto con un huracán revolviendo mi estómago. Mi cabeza está perdida, ¿Esto está sucediendo? ¿Confundí las señales?
[...]
Enciende la luz de la cocina mientras me invita a sentarme. Saca una Heineken del freezer y la apoya frente a mi. Me retiro hasta la mesa ratona para agarrarla, saco mi encendedor azul y la abro. Disfruto escuchandola y viendola moverse, elocuente y brillante. Tomo el último sorbo, y me levanto. Me acerco a ella rodeando la mesa. Ella se moja los labios y pestañea rápido. Adivina lo que estoy pensando, lo que va a pasar.
[...]
Sus piernas me rodean por la espalda, sus nalgas rozan mis muslos en un frenesí de movimientos. Me quita la remera con un gesto que indica que debo acelerar lo que al parecer estoy tomando con mucha calma. Ella ya perdió el vestido negro y el short que llevaba puesto. Sólo la cubre un brasier blanco que pronto quitaré, y una colaless negra. Su piel esta hirviendo. Siento el calor y la humedad de su entrepierna. No quiero esperar más y la levanto tomando bien fuerte su cintura, lo que provoca un gemido en ella. Mientras es elevada, muerde y lame mis tetillas buscando más formas de exitarme. Ya en su cama , no lo pienso dos veces y comienzo a besar su boca nuevamente. Nos quitamos la ropa y cumplimos lo pactado.
[...]
Enciende la luz de la cocina mientras me invita a sentarme. Saca una Heineken del freezer y la apoya frente a mi. Me retiro hasta la mesa ratona para agarrarla, saco mi encendedor azul y la abro. Disfruto escuchandola y viendola moverse, elocuente y brillante. Tomo el último sorbo, y me levanto. Me acerco a ella rodeando la mesa. Ella se moja los labios y pestañea rápido. Adivina lo que estoy pensando, lo que va a pasar.
[...]
Sus piernas me rodean por la espalda, sus nalgas rozan mis muslos en un frenesí de movimientos. Me quita la remera con un gesto que indica que debo acelerar lo que al parecer estoy tomando con mucha calma. Ella ya perdió el vestido negro y el short que llevaba puesto. Sólo la cubre un brasier blanco que pronto quitaré, y una colaless negra. Su piel esta hirviendo. Siento el calor y la humedad de su entrepierna. No quiero esperar más y la levanto tomando bien fuerte su cintura, lo que provoca un gemido en ella. Mientras es elevada, muerde y lame mis tetillas buscando más formas de exitarme. Ya en su cama , no lo pienso dos veces y comienzo a besar su boca nuevamente. Nos quitamos la ropa y cumplimos lo pactado.
Vestiditos negros
III
[...]
II
Un día se fue y no volvió jamás. Intenté buscarla y no la pude encontrar. Escribo esto porque, desde su partida, hace años, sólo quedó su recuerdo y una pregunta: ¿Qué es lo que ganaba ella de esto?
I
La protegí durante años del resto. Porque quise, porque la quería. La escuché todas las noches, y soporté sus bruscos ataques de violencia.
La fui a buscar cuando estuvo en problemas. Me vino a buscar cuando estuvo triste.
Hice daño a quien le hizo daño. Le dí un hogar y una familia.
Me corrompí, como todos..?
3.25.2013
¿Recuerdas cuando nos poníamos a oír estas canciones con nuestros ojos cerrados y los labios sellados?
Cuando te sentabas sobre el piano con el vestido rojo que llegaba hasta tus rodillas, y se resvalaba por tu piel blanca. Danzabas a mi alrededor tarareando las notas que llegaban a tu corazón. Girabas sobre tus pies, y te recostabas sobre mi espalda, con tus manos en mis hombros.
Solías besarme mientras tocaba tus canciones, mientras hacíamos el amor. Sentía el fervor crecer, las ganas de volar tomados de la mano. Llegando al estado de paz interior. Profundo como el silencio, pues nuestras miradas todo lo decían. Recorrimos la ciudad por sus Cielos, viviendo momento a momento la escencia que emanabamos. Respirandote. Revolcándonos, deshaciendo las enredaderas. Entibiando mi pecho.
Y todo desembocó en la desesperación. La búsqueda de tus sombras en los bosques densos. Guiado por tu perfume, liderado por mis lágrimas.
¿Quién te arrancó de mi vida tan deprisa? Te encontraré.
Las lianas golpean mis ojos, insectos desconocidos. Me detengo a observar, ¿Dónde estás? Te perdí. Voces y sonidos, ninguno proviene de tu garganta. Sólo el aroma de tu piel puedo sentir. Y la sangre hirviendo, estoy perdiendo el control.
Me abro paso y avanzo. Destruyo, despojo. Te encontraré.
Sigo los pasos de nuestra historia. Y no me rindo, por más que el tiempo siga corriendo. Me adentro, me pierdo. Te busco, te pierdo. Y caigo. Mi final, por llegar.
Cuando te sentabas sobre el piano con el vestido rojo que llegaba hasta tus rodillas, y se resvalaba por tu piel blanca. Danzabas a mi alrededor tarareando las notas que llegaban a tu corazón. Girabas sobre tus pies, y te recostabas sobre mi espalda, con tus manos en mis hombros.
Solías besarme mientras tocaba tus canciones, mientras hacíamos el amor. Sentía el fervor crecer, las ganas de volar tomados de la mano. Llegando al estado de paz interior. Profundo como el silencio, pues nuestras miradas todo lo decían. Recorrimos la ciudad por sus Cielos, viviendo momento a momento la escencia que emanabamos. Respirandote. Revolcándonos, deshaciendo las enredaderas. Entibiando mi pecho.
Y todo desembocó en la desesperación. La búsqueda de tus sombras en los bosques densos. Guiado por tu perfume, liderado por mis lágrimas.
¿Quién te arrancó de mi vida tan deprisa? Te encontraré.
Las lianas golpean mis ojos, insectos desconocidos. Me detengo a observar, ¿Dónde estás? Te perdí. Voces y sonidos, ninguno proviene de tu garganta. Sólo el aroma de tu piel puedo sentir. Y la sangre hirviendo, estoy perdiendo el control.
Me abro paso y avanzo. Destruyo, despojo. Te encontraré.
Sigo los pasos de nuestra historia. Y no me rindo, por más que el tiempo siga corriendo. Me adentro, me pierdo. Te busco, te pierdo. Y caigo. Mi final, por llegar.
Him
Fuiste, de mis amantes, la mejor. Y no fuiste nadie. Poesia y escandalo. El resurgimiento de mi paz interior.
Con pasión me entregaste el beso más cálido, yo te di mi tiempo y la parte más bella de mi ser.
Tomará mucho tiempo y mil aventuras más quitar tu tacto de mi piel y los espasmos en mi alma.
Tus palabras se crean a partir de una brisa única que envuelve mi corazón con dulzura cuando susurrás mi nombre.
Con pasión me entregaste el beso más cálido, yo te di mi tiempo y la parte más bella de mi ser.
Tomará mucho tiempo y mil aventuras más quitar tu tacto de mi piel y los espasmos en mi alma.
Tus palabras se crean a partir de una brisa única que envuelve mi corazón con dulzura cuando susurrás mi nombre.
12.09.2012
I. Pervertida.
Supongo que tu interés iba más allá de la curiosidad de una mujer prisionera. Ya pasaste por el extenso proceso de maduración en que te cuestionás si es correcto y reflexionás sobre las posibilidades. Si, ya pasó, ya no te preocupa. La mirás con descaro, nada te inhibe. Tus mejillas... están coloradas, pervertida.
II. Líquida.
...Pero es que incluso yo me siento intimidado por la delicadeza que le es propia al responderte con la mirada. A mi también me pasó por la cabeza el intentarlo, pero la bondad de un hombre derecho no es tan fácil de quebrar. Sin embargo, no puedo negar que me siento cada vez más débil, de alguna manera.
Haciendo uso de mi única opción, me limito a observa cómo la temperatura se eleva muy cerca de donde me siento.
III. Vapor.
Las sensaciones nuevas acarician mi piel. Nada podría ir mejor. De pronto empiezo a mirar a mi alrededor, y lo entiendo: no soy el único. No somos los únicos.
Las mujeres no dejan de mirarme. Me provocan, todas ellas me provocan.
Ellos también me están buscando. Se están buscando. Se están preguntando por qué.
Con todas las ventanas cerradas, casi se puede ver vapor en el aire.
Siento manos en mi cuerpo. Siento cuerpos en mis manos.
IV. Fuego.
Para hacerlo y deshacer mi piel. Quizás este tren jamás se detenga.
De todas formas, moriré en una explosión.
9.21.2012
Me extraño
Por dejarme ser..
Perdí mi intimidad,
Mi privacidad.
Ya no tengo un lugar donde descansar mi corazón,
Esos pequeños espacios de paz no existen más.
Ya no soy nadie,
Soy los pedazos de mi que sin preguntar, me quitan cada día.
Estoy en todos lados, y no estoy en ningún lugar.
Por dejarme estar,
Perdí todo lo que me caracterizaba,
Y aprendí de quienes no debía.
Ya no soy yo
Yo soy ellos.
Me atraparon en su mundo de mierda,
Y no me dejan salir.
Perdí.
Perdí mi intimidad,
Mi privacidad.
Ya no tengo un lugar donde descansar mi corazón,
Esos pequeños espacios de paz no existen más.
Ya no soy nadie,
Soy los pedazos de mi que sin preguntar, me quitan cada día.
Estoy en todos lados, y no estoy en ningún lugar.
Por dejarme estar,
Perdí todo lo que me caracterizaba,
Y aprendí de quienes no debía.
Ya no soy yo
Yo soy ellos.
Me atraparon en su mundo de mierda,
Y no me dejan salir.
Perdí.
1.26.2012
Nada.
Nada tiene sentido, y nada importa. Sólo el sonido de la música, el temblor de mis parlantes, y la calidez de tu cuerpo. Nada más importa. Nadie más importa.
7.09.2011
1.08.2011
9.15.2010
Blackheads in the edge.
Split it in two.
Some monkeys on the right.
Shooting stars on the left.
Blackheads on the edge.
Do you remember?
We've seen this before.
Not a revolution.
No, not a revolution.
Galaxy's overhead.
The skies are so green.
You can't get it out.
Get it out of your head.
Blackheads on the edge.
Controling again, controling again.
Don't leave it, again.
It's like the first time...
8.29.2010
Necromance (We're gonna celebrate).
¿Recuerdas cuando nos poníamos a oír estas canciones con nuestros ojos cerrados y los labios sellados?
Cuando te sentabas sobre mi piano con el vestido rojo que llegaba hasta tus rodillas, y se resvalaba por tu piel blanca. Danzabas a mi alrededor tarareando las notas que llegaban a tu corazón. Girabas sobre tus pies, y te recostabas sobre mi espalda, con tus manos en mis hombros.
Solías besarme mientras tocaba tus canciones, mientras hacíamos el amor. Sentía el fervor crecer, las ganas de volar tomados de la mano. Llegando al estado de paz interior. Profundo como el silencio, pues nuestras miradas todo lo decían. Recorrimos la ciudad por sus Cielos, viviendo momento a momento la escencia que emanabamos. Respirandote. Revolcándonos, deshaciendo las enredaderas. Entibiando mi pecho.
Y todo desembocó en la desesperación. La búsqueda de tus sombras en los bosques densos. Guiado por tu perfume, liderado por mis lágrimas.
¿Quién te arrancó de mi vida tan deprisa? Te encontraré.
Las lianas golpean mis ojos, insectos desconocidos. Me detengo a observar, ¿Dónde estás? Te perdí. Voces y sonidos, ninguno proviene de tu garganta. Sólo el aroma de tu piel puedo sentir. Y la sangre hirviendo, estoy perdiendo el control.
Me abro paso y avanzo. Destruyo, despojo. Te encontraré.
Sigo los pasos de nuestra historia. Y no me rindo, por más que el tiempo siga corriendo. Me adentro, me pierdo. Te busco, te pierdo. Y caigo. Mi final, por llegar.
Estoy perdiendo la vista, y los recuerdos. Realmente no estás. De veras, te perdí.
Me siento en el medio de lo que yo creía un desierto, a pensar en nosotros. Me remonto al pasado. Tantos años... Y tu recuerdo se hace carne en el aire. Mis manos empiezan a sangrar. Y el cielo se oscurece. Lo que parecía un ángel, terminó resolviendo mis penas en dolor. No eras lo que creí, ¿En qué pensabas cuando me hacías esto mientras yo confiaba en vos? Tu honestidad, perdida. Lo que hiciste duele, esta es tu culpa. Estoy sangrando...
No te habías perdido, sólo te escondías. ¿De quién? No lo sé. No lo sé...
No hay nada mas para decir, ni para ocultar. Tragá tu orgullo, te descubrí.
Ensuciaste mi cuerpo de rojo, de mi no te escaparás. Me toca a mí, usarte a vos.
Un nuevo capítulo en nuestra historia, calmo mis pesares. Aún sorprendido por la belleza de tu voz, cuando pedís perdón en gritos desesperados. Es un nuevo nacimiento, hoy volvemos a ser uno. Hoy me adentro en tu cuerpo. Arde tu sangre pasando a través de mis órganos. Desecho lo que sobra. Tu piel acaricia mi carne, se baña en mis fluídos. Arde tu cabello y se mezcla su aroma con la gasolina. Nada mejor que el estanio para atravesar tus tejidos, sin llegar a tus huesos. Perdiste lo que tenías, ganaste lo que soy.
La redención perfecta.
Cuando te sentabas sobre mi piano con el vestido rojo que llegaba hasta tus rodillas, y se resvalaba por tu piel blanca. Danzabas a mi alrededor tarareando las notas que llegaban a tu corazón. Girabas sobre tus pies, y te recostabas sobre mi espalda, con tus manos en mis hombros.
Solías besarme mientras tocaba tus canciones, mientras hacíamos el amor. Sentía el fervor crecer, las ganas de volar tomados de la mano. Llegando al estado de paz interior. Profundo como el silencio, pues nuestras miradas todo lo decían. Recorrimos la ciudad por sus Cielos, viviendo momento a momento la escencia que emanabamos. Respirandote. Revolcándonos, deshaciendo las enredaderas. Entibiando mi pecho.
Y todo desembocó en la desesperación. La búsqueda de tus sombras en los bosques densos. Guiado por tu perfume, liderado por mis lágrimas.
¿Quién te arrancó de mi vida tan deprisa? Te encontraré.
Las lianas golpean mis ojos, insectos desconocidos. Me detengo a observar, ¿Dónde estás? Te perdí. Voces y sonidos, ninguno proviene de tu garganta. Sólo el aroma de tu piel puedo sentir. Y la sangre hirviendo, estoy perdiendo el control.
Me abro paso y avanzo. Destruyo, despojo. Te encontraré.
Sigo los pasos de nuestra historia. Y no me rindo, por más que el tiempo siga corriendo. Me adentro, me pierdo. Te busco, te pierdo. Y caigo. Mi final, por llegar.
Estoy perdiendo la vista, y los recuerdos. Realmente no estás. De veras, te perdí.
Me siento en el medio de lo que yo creía un desierto, a pensar en nosotros. Me remonto al pasado. Tantos años... Y tu recuerdo se hace carne en el aire. Mis manos empiezan a sangrar. Y el cielo se oscurece. Lo que parecía un ángel, terminó resolviendo mis penas en dolor. No eras lo que creí, ¿En qué pensabas cuando me hacías esto mientras yo confiaba en vos? Tu honestidad, perdida. Lo que hiciste duele, esta es tu culpa. Estoy sangrando...
No te habías perdido, sólo te escondías. ¿De quién? No lo sé. No lo sé...
No hay nada mas para decir, ni para ocultar. Tragá tu orgullo, te descubrí.
Ensuciaste mi cuerpo de rojo, de mi no te escaparás. Me toca a mí, usarte a vos.
Un nuevo capítulo en nuestra historia, calmo mis pesares. Aún sorprendido por la belleza de tu voz, cuando pedís perdón en gritos desesperados. Es un nuevo nacimiento, hoy volvemos a ser uno. Hoy me adentro en tu cuerpo. Arde tu sangre pasando a través de mis órganos. Desecho lo que sobra. Tu piel acaricia mi carne, se baña en mis fluídos. Arde tu cabello y se mezcla su aroma con la gasolina. Nada mejor que el estanio para atravesar tus tejidos, sin llegar a tus huesos. Perdiste lo que tenías, ganaste lo que soy.
La redención perfecta.
6.30.2010
Vultures.
Había notado el lunar en tu cuello, o en el límite de tu pecho, hacía un tiempo ya. Con tu camisa abierta, era inevitable para mi mirarlo.
Qué detalle tan hermoso, y tan preciso.
Sin embargo era la simetría de tu rostro lo que mas llamaba mi atención. ¿O tu forma de sonreir? No me puedo decidir.
Fue como volver a un pasado mas brillante. Mas, ¿Inocente? Esos momentos en que no tenía tanta seguridad en mi mismo. ¡Eso! Perdí de repente toda la seguridad que caracteriza mi persona. Esa que me hace confiar en mi mismo, y avanzar como el viento. No podía, estaba nervioso. Vacilaba. Suspiraba.
Y te veía, tan linda, ahí parada.
Un abrazo, un masaje, un beso. Cada momento se aceleraba mas mi corazón, puedo decir que golpeaba fuerte. Hacía tiempo que esto no pasaba así. Mis piernas temblaban. Sentía que sin mi esfuerzo, podría caer enseguida. Pero tu presencia me mantuvo de pie.
Tus labios, de una suavidad inesperada, jugaban con los mios. Tantos eran los nervios, que casi olvido cómo besar.
Y acá termina este escrito (?).
Qué detalle tan hermoso, y tan preciso.
Sin embargo era la simetría de tu rostro lo que mas llamaba mi atención. ¿O tu forma de sonreir? No me puedo decidir.
Fue como volver a un pasado mas brillante. Mas, ¿Inocente? Esos momentos en que no tenía tanta seguridad en mi mismo. ¡Eso! Perdí de repente toda la seguridad que caracteriza mi persona. Esa que me hace confiar en mi mismo, y avanzar como el viento. No podía, estaba nervioso. Vacilaba. Suspiraba.
Y te veía, tan linda, ahí parada.
Un abrazo, un masaje, un beso. Cada momento se aceleraba mas mi corazón, puedo decir que golpeaba fuerte. Hacía tiempo que esto no pasaba así. Mis piernas temblaban. Sentía que sin mi esfuerzo, podría caer enseguida. Pero tu presencia me mantuvo de pie.
Tus labios, de una suavidad inesperada, jugaban con los mios. Tantos eran los nervios, que casi olvido cómo besar.
Y acá termina este escrito (?).
6.09.2010
With my baby.
Una lágrima sádica que ama humectar mi piel rasposa, porque sabe que no la voy a detener. No por demostrarle a nadie que me duele, sino por simple soledad. Si nadie me puede ver, no voy a negar el cosquilleo que ésta produce.
Me despojo de mi ropa, no es necesario ocultar mi cuerpo.
Y aunque lo conozca, me sorprendí un poco. Hacía mucho que no veía mis cicatrices. Algunas tan tristes, otras tan emocionantes. Podría hacer un catálogo de ellas.
Quemaduras de cigarrillos en mi abdomen. Mi brazo derecho hecho gajos con cristal. En mi cuello sus mordeduras. En mi pierna, las marcas de las púas. Tatuado en mi brazo izquierdo tu nombre, rayado por encima con un metal filoso. La sangre que aún no lavé.
Y ¿Por qué me quiero tan poco? Vos me dejaste. Y yo me dejé. Dejaste de quererme. Y yo simplemente dejé de querer. Dejé de querer a todo, menos a tu ser. Y ¿Por qué te quiero tanto? ¿Por qué lo único que brilla en mi ser es la oscuridad del dolor?
En mi sueños sólo te veo a vos, y es la única razón por la que duermo. Una, dos, diez pastillas me ayudan a conciliar el sueño.
Cada cosa que miro, en mi vida, en la ciudad, tiene tus recuerdos. Ni uno, ni dos, ni diez psicólogos pudieron sacarte de mi cabeza.
Nunca creí en tus palabras cuando decías que todo lo que te había hecho, volvería. ¿Cómo lograste que no haya día en que no piense en vos? Es ridículo que aún estés presente, estando tan ausente.
Y nadie puede comprender esto, nadie me entiende. ¡Ni yo me entiendo! Todo iba tan bien... Siempre tiendo a equivocarme.
Aún así, no me rindo. Haré todo lo necesario para terminar con este sufrimiento.
Sea conquistándote de vuelta. O sea arrancando mi corazón, fuera de mi pecho.
Quizás alguien quiera darme uno nuevo... ¿No?
Me despojo de mi ropa, no es necesario ocultar mi cuerpo.
Y aunque lo conozca, me sorprendí un poco. Hacía mucho que no veía mis cicatrices. Algunas tan tristes, otras tan emocionantes. Podría hacer un catálogo de ellas.
Quemaduras de cigarrillos en mi abdomen. Mi brazo derecho hecho gajos con cristal. En mi cuello sus mordeduras. En mi pierna, las marcas de las púas. Tatuado en mi brazo izquierdo tu nombre, rayado por encima con un metal filoso. La sangre que aún no lavé.
Y ¿Por qué me quiero tan poco? Vos me dejaste. Y yo me dejé. Dejaste de quererme. Y yo simplemente dejé de querer. Dejé de querer a todo, menos a tu ser. Y ¿Por qué te quiero tanto? ¿Por qué lo único que brilla en mi ser es la oscuridad del dolor?
En mi sueños sólo te veo a vos, y es la única razón por la que duermo. Una, dos, diez pastillas me ayudan a conciliar el sueño.
Cada cosa que miro, en mi vida, en la ciudad, tiene tus recuerdos. Ni uno, ni dos, ni diez psicólogos pudieron sacarte de mi cabeza.
Nunca creí en tus palabras cuando decías que todo lo que te había hecho, volvería. ¿Cómo lograste que no haya día en que no piense en vos? Es ridículo que aún estés presente, estando tan ausente.
Y nadie puede comprender esto, nadie me entiende. ¡Ni yo me entiendo! Todo iba tan bien... Siempre tiendo a equivocarme.
Aún así, no me rindo. Haré todo lo necesario para terminar con este sufrimiento.
Sea conquistándote de vuelta. O sea arrancando mi corazón, fuera de mi pecho.
Quizás alguien quiera darme uno nuevo... ¿No?
5.29.2010
Twins
Tu poca ropa enredada en mis manos. Así como tu pelo, casi atado a ellas, dejandote completamente a mi merced.
Tus gritos podían superar la música que me daba la adrenalina para llegar mas y mas adentro de tu cuerpo.
Tu piel erizada al frío de las tiras de cuero. Tus labios gruesos pidiendo mas. Tenían sed de mi. Sed de...
Detuve mi trazo. La palabra sed me trajo recuerdos distintos a los que intentaba inmortalizar.
Por un momento sentí la presión de tus uñas sobre mi espalda. Y de tus labios sobre los míos. Tu lengua, imperceptible al principio, se convertía en la protagonista.
Ahora el filo de la pluma casi cortando el papel sobre el que escribía me trajo nuevas sensaciones. Nuevas memorias.
- Perdón, estaba distraída... Pensando...
- ¿Qué cosa?
- ¿Puedo lamer tus heridas?- se hizo un silencio en tu cuarto.
- Vos... ¿Me cortarías?
- Claro que si.
El aire que pasaba apresurado por tu garganta, como el suave ardor de la hoja metálica, era lo único que podía escuchar.
Por alguna razón, estos nuevos sentimientos que me dabas, estos deseos que por tanto tiempo enterré, me exitaban de sobre manera.
Una semana era lo único que teníamos, y en ningún momento pensé en volver entero a casa.
Cada vez mas rápido. Sudando mis manos sobre tu columna vertebral, sobre tus costillas. Mordiendo tu pecho, tu cuello. Derramando pequeñas gotas de sabroso deseo, ingiriendo tu vida, para devolverte placer.
Parecía todo moverse en cámara lenta; estirando tu cuello para mi tentación, tocando cada centímetro de mi cuerpo, moviendo tus caderas para unirnos en el morbo de la oscuridad.
- No dejemos que ésta última noche jamás acabe. Bebamos el espeso elixir de la eternidad.
Tus gritos podían superar la música que me daba la adrenalina para llegar mas y mas adentro de tu cuerpo.
Tu piel erizada al frío de las tiras de cuero. Tus labios gruesos pidiendo mas. Tenían sed de mi. Sed de...
Detuve mi trazo. La palabra sed me trajo recuerdos distintos a los que intentaba inmortalizar.
Por un momento sentí la presión de tus uñas sobre mi espalda. Y de tus labios sobre los míos. Tu lengua, imperceptible al principio, se convertía en la protagonista.
Ahora el filo de la pluma casi cortando el papel sobre el que escribía me trajo nuevas sensaciones. Nuevas memorias.
- Perdón, estaba distraída... Pensando...
- ¿Qué cosa?
- ¿Puedo lamer tus heridas?- se hizo un silencio en tu cuarto.
- Vos... ¿Me cortarías?
- Claro que si.
El aire que pasaba apresurado por tu garganta, como el suave ardor de la hoja metálica, era lo único que podía escuchar.
Por alguna razón, estos nuevos sentimientos que me dabas, estos deseos que por tanto tiempo enterré, me exitaban de sobre manera.
Una semana era lo único que teníamos, y en ningún momento pensé en volver entero a casa.
Cada vez mas rápido. Sudando mis manos sobre tu columna vertebral, sobre tus costillas. Mordiendo tu pecho, tu cuello. Derramando pequeñas gotas de sabroso deseo, ingiriendo tu vida, para devolverte placer.
Parecía todo moverse en cámara lenta; estirando tu cuello para mi tentación, tocando cada centímetro de mi cuerpo, moviendo tus caderas para unirnos en el morbo de la oscuridad.
- No dejemos que ésta última noche jamás acabe. Bebamos el espeso elixir de la eternidad.
5.13.2010
Si un día el sueño termina.
Las cosas que te quiero hacer, son tan oscuras, que a veces me avergüenzan por salir de mis pensamientos. Son rutas desviadas, son mares en tormento.
Las cosas que te quiero hacer, las guardo en un lugar tan oculto, que sólo las podrás encontrar cuando aprendas a mirar con las manos.
Son secretos enterrados en lo profundo, son historias imaginadas.
Se me escapa de vez en cuando una película con mis fantasías, y dibujo en tu cuerpo una caricia.
Me avergüenzo si lo notás cuando te miro atontado, ahogándote en mi lujuria. Y me atrevo a mirarte un poco mas, para ver a dónde llegas.
Justo por debajo de una vertebra, comienzo a acariciar tu espalda desnuda, y en tu boca desemboca un beso. Y así, en tus labios reconozco el sabor dulce -intrigante pero atractivo- que despierta tus placeres, y esos deseos que tu inocencia callaba.
Las cosas que te quiero hacer, las guardo en un lugar tan oculto, que sólo las podrás encontrar cuando aprendas a mirar con las manos.
Son secretos enterrados en lo profundo, son historias imaginadas.
Se me escapa de vez en cuando una película con mis fantasías, y dibujo en tu cuerpo una caricia.
Me avergüenzo si lo notás cuando te miro atontado, ahogándote en mi lujuria. Y me atrevo a mirarte un poco mas, para ver a dónde llegas.
Justo por debajo de una vertebra, comienzo a acariciar tu espalda desnuda, y en tu boca desemboca un beso. Y así, en tus labios reconozco el sabor dulce -intrigante pero atractivo- que despierta tus placeres, y esos deseos que tu inocencia callaba.
5.06.2010
Musa
Mas allá de mi entorno, había olvidado que existe otro mundo. Lejos, ¡Lejísimos!
La distancia no importa, si aprendés a volar con la imaginación. Ese mundo, ¿Tiene nombre? Supongo que cada uno le da el suyo... Nirvana, Terpsícore...
¿Dónde queda? Está dentro de todos y cada uno de nosotros. Hay que saber mirar bien. No todos logran conocerlo en su totalidad.
Es, se podría decir, un lugar perfecto. ¿El Paraíso? Tal vez, ¿Por qué no? Es un lugar que nos da lo que queremos, nos hace olvidar de lo malo y feo de éste mundo. O quizás todo lo contrario: A veces exalta tanto las emociones, que uno termina casi arrancando el dolor de su pecho como si fuera una mancha de napalm adherida.
Con tan solo cerrar los párpados, nos hace ver la galaxia entera. El Universo, reducido a la infinidad de una mirada. Y es que está en todos lados.
Yo lo descubrí, la primera vez que te miré a los ojos. Y ahí, comenzó a aparecerse en cada cosa, palabra, lugar, momento, por insignificante o corto que sea... Lo vi en la oscuridad de tu iris. Lo vi en la gracia de tu caminar. Lo vi en el encanto de tu hablar, en tus labios asimétricos. Desde que te encontré, éste mundo se adentró en mi, creció en mi, se apoderó de mi. Y ahora no me deja un segundo sin emborracharme con su éxtasis.
Está en mi ocio, en mi estudio, en mi lectura. Está tan adentro que lo siento en mis huesos. Está, claro, en mis dedos al hacer presión sobre las teclas de un piano.
Está en mis proyectos, y en su recuerdo. No hay imagen que no se asocie a un sonido.
¡Es eso! Un sonido eterno, que jamás me dejará solo. Que nunca cesará, ni por un segundo.
Es la música, mi compañera mas fiel.
La distancia no importa, si aprendés a volar con la imaginación. Ese mundo, ¿Tiene nombre? Supongo que cada uno le da el suyo... Nirvana, Terpsícore...
¿Dónde queda? Está dentro de todos y cada uno de nosotros. Hay que saber mirar bien. No todos logran conocerlo en su totalidad.
Es, se podría decir, un lugar perfecto. ¿El Paraíso? Tal vez, ¿Por qué no? Es un lugar que nos da lo que queremos, nos hace olvidar de lo malo y feo de éste mundo. O quizás todo lo contrario: A veces exalta tanto las emociones, que uno termina casi arrancando el dolor de su pecho como si fuera una mancha de napalm adherida.
Con tan solo cerrar los párpados, nos hace ver la galaxia entera. El Universo, reducido a la infinidad de una mirada. Y es que está en todos lados.
Yo lo descubrí, la primera vez que te miré a los ojos. Y ahí, comenzó a aparecerse en cada cosa, palabra, lugar, momento, por insignificante o corto que sea... Lo vi en la oscuridad de tu iris. Lo vi en la gracia de tu caminar. Lo vi en el encanto de tu hablar, en tus labios asimétricos. Desde que te encontré, éste mundo se adentró en mi, creció en mi, se apoderó de mi. Y ahora no me deja un segundo sin emborracharme con su éxtasis.
Está en mi ocio, en mi estudio, en mi lectura. Está tan adentro que lo siento en mis huesos. Está, claro, en mis dedos al hacer presión sobre las teclas de un piano.
Está en mis proyectos, y en su recuerdo. No hay imagen que no se asocie a un sonido.
¡Es eso! Un sonido eterno, que jamás me dejará solo. Que nunca cesará, ni por un segundo.
Es la música, mi compañera mas fiel.
