8.29.2010

Necromance (We're gonna celebrate).

¿Recuerdas cuando nos poníamos a oír estas canciones con nuestros ojos cerrados y los labios sellados?
Cuando te sentabas sobre mi piano con el vestido rojo que llegaba hasta tus rodillas, y se resvalaba por tu piel blanca. Danzabas a mi alrededor tarareando las notas que llegaban a tu corazón. Girabas sobre tus pies, y te recostabas sobre mi espalda, con tus manos en mis hombros.
Solías besarme mientras tocaba tus canciones, mientras hacíamos el amor. Sentía el fervor crecer, las ganas de volar tomados de la mano. Llegando al estado de paz interior. Profundo como el silencio, pues nuestras miradas todo lo decían. Recorrimos la ciudad por sus Cielos, viviendo momento a momento la escencia que emanabamos. Respirandote. Revolcándonos, deshaciendo las enredaderas. Entibiando mi pecho.

Y todo desembocó en la desesperación. La búsqueda de tus sombras en los bosques densos. Guiado por tu perfume, liderado por mis lágrimas.
¿Quién te arrancó de mi vida tan deprisa? Te encontraré.
Las lianas golpean mis ojos, insectos desconocidos. Me detengo a observar, ¿Dónde estás? Te perdí. Voces y sonidos, ninguno proviene de tu garganta. Sólo el aroma de tu piel puedo sentir. Y la sangre hirviendo, estoy perdiendo el control.
Me abro paso y avanzo. Destruyo, despojo. Te encontraré.
Sigo los pasos de nuestra historia. Y no me rindo, por más que el tiempo siga corriendo. Me adentro, me pierdo. Te busco, te pierdo. Y caigo. Mi final, por llegar.
Estoy perdiendo la vista, y los recuerdos. Realmente no estás. De veras, te perdí.

Me siento en el medio de lo que yo creía un desierto, a pensar en nosotros. Me remonto al pasado. Tantos años... Y tu recuerdo se hace carne en el aire. Mis manos empiezan a sangrar. Y el cielo se oscurece. Lo que parecía un ángel, terminó resolviendo mis penas en dolor. No eras lo que creí, ¿En qué pensabas cuando me hacías esto mientras yo confiaba en vos? Tu honestidad, perdida. Lo que hiciste duele, esta es tu culpa. Estoy sangrando...
No te habías perdido, sólo te escondías. ¿De quién? No lo sé. No lo sé...
No hay nada mas para decir, ni para ocultar. Tragá tu orgullo, te descubrí.
Ensuciaste mi cuerpo de rojo, de mi no te escaparás. Me toca a mí, usarte a vos.

Un nuevo capítulo en nuestra historia, calmo mis pesares. Aún sorprendido por la belleza de tu voz, cuando pedís perdón en gritos desesperados. Es un nuevo nacimiento, hoy volvemos a ser uno. Hoy me adentro en tu cuerpo. Arde tu sangre pasando a través de mis órganos. Desecho lo que sobra. Tu piel acaricia mi carne, se baña en mis fluídos. Arde tu cabello y se mezcla su aroma con la gasolina. Nada mejor que el estanio para atravesar tus tejidos, sin llegar a tus huesos. Perdiste lo que tenías, ganaste lo que soy.




La redención perfecta.

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