7.11.2009

Carta al futuro ex esposo.

Estimado señor de nombre desconocido:

No me odie por favor, que yo nunca he pecado. La carta que osó enviarme me pareció una falta de respeto. Es decir, no la carta en sí, sino que su contenido. No veo la necesidad de insultarme de esa manera. Ni a mí, ni a mi madre, que en paz descanse.
Usted confundió odio con ignorancia. Confundió desinterés con des encuentro. Yo no sabía de su persona hasta que no recibí su mensaje. Pudo haberse introducido. Al menos me gustaría saber su nombre. Pero ya es en vano.
No pretendo contarle con éste escrito la historia de mi vida, pero sí busco enseñarle algo. O mejor dicho, decirle algo:
El plan no era éste, las cosas no deberían haber terminado así. Se suponía que todo iría para bien. Pero como ya se ha dicho, "Todo en la naturaleza tiende a destruirse". Y ésta no fue la exepción.
Cuando conocí a Sara, ella llevaba puesto un vestido turquesa. Largo, hasta sus tobillos. Sostenido por unos breteles un tanto anchos, estaba lleno de pequeños detalles en negro. En los bordes, en el cinto de la cintura. Era un precioso vestido de color clarito que brillaba bastante, parecía ser de seda. Resaltaba perfectamente su silueta. Es de hecho, el mismo vestido que tenía la última vez que la vi. Llevaba el cabello castaño recogido hacia arriba, unos zapatos con taco aguja de cuero. En sus labios, un color rojo opaco. En sus ojos, una sombra azul, con un fino trazo de delineador. Estaba parada frente a un cuadro de Modigliani.
Mis ojos parecían derretirse al observar su perfecto caminar. Sinceramente, no importa cómo la conocí, ni por qué me acerqué. El hecho es que desde ese día, mi vida comenzó a girar en torno a ella.
Lo que quiero decirle hoy, es que la hice la mujer mas feliz del mundo. O al menos eso pretendí. La alcé hasta que pudo tocar el Cielo con las manos. La hice respirar los aires mas puros, con los perfumes mas dulces. Probó los mejores manjares. Flotó entre mis brazos, me amó cada noche, me agradeció cada día.
¿Cómo podría haberlo sabido yo? Nunca imaginé que se quitaba el anillo para venir a verme. Ni que estaba llevando una doble vida. Ni que todo este tiempo me había mentido, para ser feliz. Esa maldita mujer, por la que dí mis mas preciadas pertenencias y valores, me había engañado. Egoísta ella, ingenuo yo. Cancelé exposiciones, rechacé trabajos, perdí dinero, perdí tiempo, solo para complacerla. Porque era para mí, una Diosa. Olía como los Ángeles debían oler. Vestía ropas de modelos. Caminaba con sus largas piernas, mostrando al mundo la belleza en su mas puro estado. Como si hubieran fundido el aleteo de una mariposa sobre una colorida fresia, para introducirla en sus venas logrando que resplandezca esa hermosura capturada.
Lo que hice, lo hice por ti y por mí. Por nosotros. Los imbéciles hombres que cayeron como tantos otros ante sus encantos. Hice lo que nadie mas se atrevió. Vengué a nuestros antecesores, y salvé la vida y la cordura de muchos otros por venir. Nunca creí que un puñal iba a ser tan silencioso y efectivo.

La mujer que ambos amamos, y que tantos odiaron, ya puede ser perdonada por sus pecados. Si hay un Dios, sabrá qué hacer con ella. Y si no lo hay, esperemos que se pudra y los parásitos se alimenten de su estupefacta carne.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

wow me atrapan las historias qe haces ;P
VOsssss despues ayudame a deducir lo de filosofia
habla en latín :|
No entiendo nada.
Por cierto esto que escribiste me gusto mucho y la foto de tu derecha también ;D

Nonne dijo...

UN POST SIN SEXO MARCO, VAMOS QUE VOS PODES HACER MAS! (?)


gil puto conchituma :D (?

Lalu. dijo...

Tiene sexo. Lo justo y necesario, uno de los textos que mas me gustaron, te felicito.

Nonne dijo...

Te crees que no me atrevo? ¬¬