La seguí por las escaleras, intentando no tropezar para no hacer el ridículo frente a los otros enmascarados. Y mantuve mi distancia, para no pisar la cola del vestido blanco, que subía hasta su cintura. Ésta era abrazada por un cinto del mismo color y tela. Su tórax estaba cubierto por la parte mas delicada de su ropaje -Y la más hermosa-. Con doblajes y detalles específicos de color violeta, casi acariciaba la piel morena de su pecho, que quedaba en gran parte a la vista. Al comienzo de sus brazos lo rodeaba unas hombreras de un lila mas claro.
Como decía, seguí sus ojos verdes hasta una habitación del último piso, la única que disponía de un balcón. Y allí la ví detenerse. Posó sus manos sobre la baranda, quedando inclinada. Me acerqué lentamente y con un poco de vergüenza. Veía una especie de melancolía en ella cuando miraba la luna desnuda.
Deslicé mis manos por sus brazos, chocando mi cintura con la suya al llegar a sus dedos, que se entrelazaban con los míos. Apoyé despacio una mejilla sobre su nuca, rozando su pelo negro, oliendo la fragancia que emanaba de su cuello. Delicioso. Perfecto. Dulce y seductor. Casi al nivel de la hermosura y sensibilidad de su rostro.
Su rostro y su ser. Su ser y su cuerpo.
Danzaban sus largas y pronunciadas pestañas al parpadear. Su boca estaba entreabierta, y se podía ver una franja blanca y derecha, como una frontera entre la provocación y el encanto. Sus cabellos volaban independientemente, jugando junto a las hojas del árbol mas próximo.
Al girarse para verme, dejó sus labios pálidos y anchos muy cerca de los míos, acelerando mi corazón. Con un movimiento de su cabeza, me invitó a soñar.
Me tomó por detrás, desde la cintura, y saltó por encima de la barrera de granito.
Y volamos toda la noche, sin dejar de mirarnos a los ojos.
1 comentario:
Marco, mi nombre es agustina...Soy la mejor amiga de aiki. Quiero decirte, que es increible!...Lei varios textos, y lo que transmitis...Como te expresas es relamente genial...Te felicito :)
Suerte!
Agus.
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