4.01.2010

Querer.

Cuando terminé de acariciarte la oreja, corriendo todo rastro de cabello sobre ella, pinté de suavidad tu espalda desnuda. Tu torso entero sobre mi cuerpo, tu cabeza en mi pecho. Las sábanas enredadas entre nuestros juguetones pies.



Y cuando abrí los ojos, me pregunté...






¿Cómo amaneció tan pronto?

1 comentario:

Cin dijo...

muy lindo escrito
me los lei todos
me hicieron llorar
besos