Tan solo yo podré sentir y entender esto que tengo en mi corazón.
No me animo a contárselo a nadie por miedo a obviar algún detalle sin querer, y que se pierda en mi relato una parte de la enorme belleza de sus ojos celestes y blancos.
Por eso mantengo la imagen congelada en mi cabeza.
Su mirada quieta y traquila, aunque pendiente. Sus cejas arqueadas. El color de su cabello. Su respiración regular y concentrada. El azar de su corazón. Sus manos en mi rostro,y cada palabra que dijo.
Son cosas que no se deben olvidar, para entender así por qué no necesito angeles, pues ella lo es, y con sus alas cubre todo el dolor de mi pasado.
Un último momento, único y compartido entre ella y yo, que se grabó en mi... Para siempre.
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